Y mientras mi mirada se perdía tras tus pasos,
vi como te alcanzaba el frío invierno
cubriendo tu silueta con su escarcha,
llevándose el dorado del verano
y el gris amarillento del otoño.
Pero no se llevó el amor,aún está vivo,
lo puedo percibir como un latido
en cada primavera,
cuando juego a enredar entre mis dedos
las suaves hebras de plata de tu pelo...

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