Fueron la lluvia
o el brillo de ese sol abrasador,
los que convirtieron
en una delicada transparencia
aquella imagen frágil y delgada,
que llegaba a pasos lentos
y se sentaba allí a su lado,
etérea,imperceptible,
como una tenue luz para sus ojos,
como un suspiro suave
instalado en sus labios,
para seguir oyendo de él
las palabras más bellas...
Silvia Mansur,31/01/11

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